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09 marzo 2025.- España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, especialmente para las mujeres, situándose entre los cinco primeros a nivel mundial. La proporción de la población mayor es grande y está en constante aumento. De hecho, se espera que el porcentaje de españoles mayores de 65 años pase del 19,9% actual al 23,8% en 2030 y al 30,3% en 2060. En particular, para 2060, se prevé que más del 27% de la población de 65 años o más tenga 85 años o más, lo que supone un aumento de 10 puntos porcentuales con respecto a 2021.
El envejecimiento de la población en España está impulsando una creciente demanda de servicios de cuidados de larga duración, especialmente para las personas con deficiencias cognitivas derivadas de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Desde 2007, España ha implantado un sistema formal y universal de cuidados de larga duración, financiado con impuestos, regulado regionalmente dentro de una ley marco nacional conocida como Ley de Dependencia (Ley 39/2006, de 14 de diciembre). Aproximadamente el 12% de la población de 65 años o más recibe actualmente servicios de cuidados de larga duración.
Entre los que reciben atención, el 18% tiene algún tipo de problemas de salud mental. Para 2050 se estima que el número mundial de personas que viven con demencia casi se triplicará, con un aumento del 83% en España, lo que dará lugar a más de 1,5 millones de casos de demencia para mediados de siglo.
Un reciente estudio de Fedea analiza los principales determinantes del deterioro cognitivo entre las personas mayores. En la actualidad las mujeres presentan tasas ajustadas de deterioro cognitivo significativamente más altas que los hombres. La prevalencia aumenta sustancialmente en los grupos de mayor edad, con un 45,3% de las personas de 85 años o más afectadas por deterioro cognitivo.
Pirámide poblacional de España en 2023 y proyección a 2050. Fuente; INEVarios factores contribuyen al riesgo de deterioro cognitivo, entre los que destacamos el nivel de educación y el tipo de convivencia. El logro educativo es particularmente significativo, con niveles más bajos de educación relacionados con tasas más altas de deterioro cognitivo. Del mismo modo, las formas de convivencia, como vivir solo frente a vivir con la familia, pueden influir en la aparición y progresión del deterioro cognitivo.
Los cuidados informales proporcionados por las familias representan la mayor parte de la carga económica de la demencia, representando entre el 69% y el 81% de los costes totales de atención.
El sistema español de cuidados de larga duración, establecido por la Ley de Dependencia de 2007, tenía como objetivo proporcionar acceso universal a los servicios de atención, pero las limitaciones financieras, la dependencia de la atención informal y las disparidades regionales han obstaculizado su implementación.
Las estrategias actuales incluyen la promoción de la atención domiciliaria y la mejora de la calidad de los servicios, pero siguen existiendo importantes lagunas en el apoyo especializado a las enfermedades neurodegenerativas.
A pesar de la creciente prevalencia de la demencia y el deterioro cognitivo, Europa carece actualmente de un plan integral para hacer frente a estas enfermedades. La Estrategia Española de Enfermedades Neurodegenerativas, establecida en 2016, sigue siendo la principal iniciativa nacional.
Además, se proyectó un Plan Integral para la Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias para el período 2019-2023, aunque la efectividad a medio y largo plazo de este plan aún no se ha evaluado en su totalidad.
Referencia: J. Costa, S. Jiménez, J. Oliva, C. Vilaplana y A. Viola (2025). “Long Term Care and Cognitive Impairment in Spain.” FEDEA, Estudios sobre la Economía Española no. 2025-03. Madrid.
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